CONMOCION NACIONAL : HEMOS CAMBIADO NUESTRA LIBERTAD A CAMBIO DE UNA FALSA SEGURIDAD?
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CONMOCION NACIONAL : HEMOS CAMBIADO NUESTRA LIBERTAD A CAMBIO DE UNA FALSA SEGURIDAD?

Dr. Isaías Ramos.

«La metáfora de los cerdos salvajes» es una vívida representación de cómo los pueblos, adormecidos por la comodidad, sacrifican su libertad más preciada. La historia de los cerdos salvajes, seducidos por el maíz gratuito hasta quedar atrapados sin escape, es un espejo alarmante de nuestra realidad. Hoy, bajo el disfraz de la seguridad nacional, estamos cediendo nuestra libertad y nuestra dignidad humana. Nuestro sistema politico, maestro en el arte de la manipulación y el engaño, nos ofrece migajas mientras saquea nuestro futuro y el de nuestros hijos.

¿Qué le estamos permitiendo a este sistema corrupto y traicionero? ¿Que se transforme de una dictadura clientelar, establecida hace 28 años, a una tiranía absoluta, donde no solo serán pisoteados los derechos sociales, sino también los derechos fundamentales, otorgándole al sistema características similares a las de algunas naciones vecinas?

En la semana que acaba de transcurrir, se aprobó la Ley 1-24, que crea la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI). Esta establece una serie de atribuciones en relación con la seguridad. Hasta ahí, todo parece genial. Sin embargo, al leer y analizar la ley, comienzan las preocupaciones. Primero, su artículo 9, cuyas atribuciones sobrepasan los deberes y derechos establecidos en nuestra Carta Magna. Algo aún más preocupante es su numeral 19, que determina que esta dependencia estará dirigida a los criterios del ejecutivo y no a las agencias e instituciones creadas para resguardar la seguridad nacional, como están consignados en los artículos 169, 252 y 261 de la Constitución.

Esta Ley 1-24 no es solo un documento más; es un lobo vestido de oveja, listo para devorar la esencia de nuestra democracia. El poder otorgado al presidente para investigar y actuar contra ‘amenazas’ sin control alguno es una puerta abierta a los abusos de poder, una amenaza que politiza nuestra seguridad nacional y pone en riesgo nuestra soberanía.

Recordemos: los sistemas de tiranía siempre se disfrazan de legalidad antes de aplastar la voluntad del pueblo. Este 16 de agosto marcará el inicio de una era sombría, donde la élite política, sin importar su color, se ha revelado como la verdadera enemiga del pueblo.

Hoy, más que nunca, es crucial despertar. Esta ley, en su artículo 11, no solo viola de manera flagrante múltiples artículos de nuestra constitución, tales como los artículos: 5, 7, 8, 38, 40 #1, 44 #1, 2, 3, 38, 49 #3, 69 #8, 10 y 74 #2, 4, sino que atenta contra nuestra dignidad y nuestros derechos más básicos. Son más de 12 artículos de nuestra Constitución los que son violentados y afectados por esta aberración jurídica llamada Ley 1-24. Por lo tanto, a esta no debería quedar ninguna escapatoria que no sea el mandato que rige en la propia Constitución en su artículo 6, que dicta: “son nulos de pleno derecho toda ley, decreto, reglamento o acto contrario a esta Constitución”. Y si aún persisten en pisotear la Carta Magna, este atropello no puede quedar sin respuesta.

Estamos en un punto de no retorno. La promulgación de esta ley y el llamado a un ‘diálogo’ vacío por parte del presidente no son más que estrategias para distraernos de la verdad: estamos presenciando un golpe de estado contra nuestra democracia.

Desde el Frente Cívico y Social, afirmamos con vehemencia: ¡No a la Ley 1-24! No necesitamos diálogos vacíos; exigimos respeto y cumplimiento de nuestra Constitución. Cualquier atentado contra ella es un atentado contra todos nosotros.

En el FCS nos inspiramos en las palabras de José Martí: “La libertad es un bien precioso y frágil, cuya pérdida es un trauma profundo y cuya recuperación no es sencilla. Es un bien por el que se debe luchar y pagar su alto precio, en lugar de resignarse a vivir sin ella”.

En el Frente Cívico y Social entendemos que el momento de actuar es ahora. Unamos nuestras voces, nuestras fuerzas y nuestro coraje para defender nuestra nación y nuestra libertad.

¡Despierta, RD!

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