¿Suicidio o “crimen gubernamental”?
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¿Suicidio o “crimen gubernamental”?

Por Charlie Núñez

Juana Dolores Germosen era una mujer muy importante, tan importante era su vida que al leer acerca de ella usted no sabe si procedía de la provincia Espaillat, Duarte o La Vega, pues los más destacados profesionales de medios de comunicación no han precisado con exactitud su origen.

De lo que sí estamos seguros todos, es que si su historia se hubiese publicado antes del 20 de mayo del 2024, los principales candidatos a la Presidencia de la República la hubiesen visitado para solidarizarse con ella.

El presidente reelecto de todos los dominicanos, hubiese hecho acto de presencia en su residencia y le hubiese expresado “mientras yo sea presidente no permitiré que ningún dominicano o dominicana pase por una situación como esa sin que tenga la mano amiga de mi gobierno”.

Al día siguiente funcionarios irían en tres “yipetas” negras, dos de Santo Domingo y una local, acompañados de una batería de periodistas haciendo fotos y videos todos sonrientes y siendo la envidia de los candidatos opositores.

Pero qué desgracia para Juana Dolores, su esposo Clemente Polanco y sus hijos, ya no estamos en campaña y ya no hay tiempo para nada, pues quienes sin cámara y sin fechas favorables debieron protegerlas fueron los que la empujaron a tomar la peor decisión:

Le quitaron la ayuda económica que tenía asignada, seis meses recordandole al director de la escuela que tenía al lado de su vivienda que le guardé un cupo a sus niñas y le salen con que no, y para colmo una institución que debe proteger los infantes le amenaza con meterle presa si encuentra las niñas “vagando”.

Qué suerte tuvo Juana Dolores, se salvó de no pasar por la decepción de no conseguir empleo, pues ante una persecución de los verdugos que nos gobiernan, en vez de irse a las montañas con un fusil, prefirió quitarse la vida, pues su único tiro lo había usado el 20 de mayo.

Sabrá Dios si se lo disparó a los contrarios de los que hoy la aniquilaron dejando su familia destrozada, o si precisamente la persiguieron porque el tiro fue contra ellos.

No me cansaré de recordar a Víctor Jara “líbranos de aquel que nos domina en la miseria, tráenos tu reino de justicia y de igualdad, sopla como el viento la flor de la quebrada, limpia como el fuego el cañón de mi fusil”.

“Levántate y mírate las manos, para crecer, estréchala a tu hermano, juntos iremos unidos en la sangre, ahora y en la hora de nuestra muerte amén.

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